sábado, 30 de junio de 2012
Siempre he querido desafíar alguna ley, demostrar que nada tiene por qué seguir su curso, que las cosas pueden ser impredecibles. Que los sentimientos vienen de la nada, que los finales felices no son siempre los de las princesas con zapatos de tacón. Puedes llorar, pero no rendirte, te puedes tirar al suelo y dar patadas diciendo que no es justo, y eso no demuestra el que no seas madura. Te puedes pintar, llevar más de tres quilos de maquillaje en la cara, y no por eso eres mayor. Puedes sujetar un cigarro con la mano derecha, y tener un vaso de red.bull con 43 en la izquierda y no por eso eres importante.
Si quieres, ahora mismo, puedes mandar las normas a la mierda. Hoy nada de eso importa.
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